Flexibilidad desde cero: posturas de yoga para principiantes

Tema elegido: Posturas de yoga para principiantes para la flexibilidad. Da tus primeros pasos con una guía cercana, segura y motivadora que transforma rigidez en amplitud consciente. Practica con amabilidad, respira profundo y cuéntanos tus avances para crecer juntos.

Respiración y calentamiento consciente para empezar con suavidad

Inhala por la nariz ampliando costillas y exhala largo para invitar a los tejidos a soltar. Contar 4 al inhalar y 6 al exhalar activa calma, reduce resistencia y hace que cada postura para la flexibilidad sea más amable y efectiva.

Perro boca abajo: alarga isquiotibiales sin castigar

Entrar y salir de la postura con calma

Desde cuatro apoyos, eleva caderas y flexiona ligeramente las rodillas para alargar la columna. Empuja el suelo con manos activas y rota brazos externamente. Sal exhalando, llevando rodillas al suelo. Transiciones suaves enseñan al cuerpo a soltar sin sobresaltos.

Accesorios que hacen la diferencia

Usa bloques bajo las manos si tus isquiotibiales están tensos y mantén rodillas dobladas para liberar la espalda. Una correa en los brazos ayuda a evitar colapso de hombros. Los accesorios no son trampas: son puentes seguros hacia la flexibilidad sostenible.

Señales reales de progreso

Progreso no es talones abajo, sino respiración más cómoda, manos que dejan de resbalar y cuello relajado. Si puedes sostener cinco respiraciones tranquilas con espalda larga, celebras avance auténtico. Registra tus sensaciones y compártelas para mantener motivación.

Pinza sentado: flexión segura desde las caderas

Siéntate sobre una manta para inclinar la pelvis hacia delante. Alarga la columna y pliega desde las caderas, no desde la espalda. Una correa alrededor de los pies ayuda a mantener integridad. Así estiras isquiotibiales con seguridad y constancia realista.

Pinza sentado: flexión segura desde las caderas

Prueba cinco ciclos: inhala creando longitud, exhala suavizando hombros y mandíbula. En la tercera exhalación, suelta un poco más sin redondear. Este ritmo enseña a tu sistema nervioso que el estiramiento es seguro, y la musculatura responde dejando ir.

Guerrero II y Triángulo: apertura inteligente de caderas y costados

En Guerrero II, rodilla delantera encima del tobillo y muslo apuntando al segundo dedo del pie. Activa el borde externo del pie trasero. Esta base evita torsiones indeseadas y permite que la apertura de caderas se construya con confianza y control.

Guerrero II y Triángulo: apertura inteligente de caderas y costados

Endereza la pierna delantera, desplaza la pelvis hacia atrás y alarga el torso antes de inclinarte. Apoya la mano en un bloque para evitar colapso. El objetivo es espacio en costados, no alcanzar el suelo. Siente expansión y mantén respiración tranquila.

Enfriamiento y descanso: torsiones suaves y Savasana

Acostado, lleva rodillas al pecho y déjalas caer a un lado mientras miras al contrario. Brazos en cruz y respiración amplia. Usa un cojín bajo las rodillas si hay tensión. Las torsiones suaves descomprimen y consolidan la flexibilidad ganada sin esfuerzo.

Enfriamiento y descanso: torsiones suaves y Savasana

Permite que el cuerpo repose y asimile la práctica. Escanea de pies a cabeza, relajando mandíbulas, ojos y lengua. Cinco minutos bastan para que el sistema nervioso registre seguridad y tu rango de movimiento se mantenga. Quédate, respira, siente el eco amable.
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